Y
otra vez se hizo jueves, nunca varia la rutina, levántate; ve a trabajar;
limpia; come; caga… y siempre con una sonrisa.
Llega
la noche y siempre el mismo plan. Al día siguiente sudores fríos con 2 horas de
sueño; pero siempre con una sonrisa.
Es
viernes y toca lo que toca, el mismo fin, la misma muchedumbre. Todo para que
llegue el domingo y termine donde siempre diciendo lo de siempre.
Eternamente en el mismo sitio con los de siempre.