Mirándonos con esos ojos volvimos
sobre lo que deseábamos; otra vez yo te insistía, pero a la vez retrocedía, con
miedo de volver a destruir el completo de los dos.
Sin más palabras; ya nada aclarado puede ser, todo queda ahí,
donde todo empezó, dos gestos satisfechos y unas manos entrelazadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario