24 de marzo de 2014

Priva reiterada.

                Mi espalda ya no ve la luz, solo una goma lo salva.
            Me priva tu mano por debajo, las dos en la montaña; el dorso de mi tacto se apodera de tu cabellera para aproximarte a mí. Reiteradamente tiras, me aferras y me contraes.
            Con calma haces un roce, con rabia un umbral. Un desenlace con tu aliento en mi boca; mis labios en tu piel.
            Será una guarrada, pero me atrae que todo termine en lo oscuro.
               


Tú en mí, yo en ti.

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