Corre, corre, date prisa que cuando quieras sus besos, ya
solo tendrás una mirada sin gracia, que cuando quieras un abrazo tendrás la
despedida, que cuando te des cuenta ya solo veras su cabello girando la
esquina. Que los días pasan como las promesas o las promesas como los días, que
importa ya si has bajado el ritmo y no alcanzas la gracia del primer día.