25 de mayo de 2014

Vacío

                Creo que comienzo a entenderte un poco más. A saber porque esa mala cara al ver el final de una noche de colegas. Al cerrar la puerta y solo oír los pasos avanzando, aunque estés parado observando el vacío.
                Tener a mano el teléfono siempre por si alguien se acuerda de ti. O para llamar a contar tus penas, y tener que colgar porque nunca sirve de nada y otra vez absorbida por el ruido al aplastar el teléfono contra la mesa.
                De esto ya me avisaron; por interés te quiero Andrés, rima que se padece en la realidad. ¿Pero qué interés genera una persona?

                Al final otro dilema de la vida topado de frente.

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